lunes, 2 de marzo de 2009

VIERNES Y SABADO



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El viernes después de clase nos fuimos a tomar algo al centro. Ya no hay tantas barreras como antes, pero las que hay dan un poco de miedo, ya que los militares van borrachos como cubas y parece que en cualquier momento se les va a cruzar el cable, pero por ahora no hemos tenido problemas con ellos. Normalmente paran a todo el mundo, piden la documentación, y si está todo en regla te dejan continuar.
Por la noche no salimos de fiesta porque estabamos rotos. Los niños agotan.
El cencerro que veis en la foto es el timbre del colegio...no coment.
El sábado por la mañana nos levantamos a las 9, fuimos a recoger la ropa a la lavandería y subimos a la calle principal a negociar con un taxista el precio para llevarnos a la playa.
Las playas tienen algún problema, que la mayoría no tienen carretera que lleguen a la misma orilla debido a la vegetación, muchas estan un poco lejos de Malabo, a unos 40 min en coche, y cerca de ellas solo hay poblados con muy pocas casas. Por lo que para ir con un taxista, hay que negociar el precio de ida y vuelta, y convencerle para que se quede con nosotros en la playa o quedar con el a cierta hora para que venga a recogernos.
Al final llegamos a un acuerdo con Agustín, un guineano de 22 años, sin trabajo, y que hace de taxita por aburrimiento, o eso dice el.
Decidimos ir a la playa de arena blanca, una de las mas grandes de la isla de Bioko, donde me encuentro, pero también una de las mas visitadas por los pocos turistas que hay y por los guineanos, aunque ellos acostumbran a ir los domingos por lo que esperábamos que no fuese mu cha gente.
La playa la podeis ver en las fotos, una pasada.
Nos dimos unos bañitos y sobre las 4 de la tarde volvimos a Malabo, ya que las chicas tenían que asistir a un curso.
En la playa, como os imaginareis, los guineanos no toman el sol. Lo que hacen es dedicarse a beber, jugar a fútbol... por lo que son bastante molestos.
Después de la playa fuimos a casa a darnos una ducha, una siestecita...y sobre las 7 fuimos a recoger a las chicas al centro cultural español.
Hay dos centros culturales, el español y el francés, ya que no existen bibliotecas, ni cines, ni teatros, ni nada que pueda "poner en peligro" el gobierno del personaje que aquí hace y deshace lo que quiere.
Del centro cultural español fuimos al francés a por unos collares que habíamos encargado a una chica que los hace a mano y los vende allí. Cuando llegamos vimos a muchisima gente en la puerta. Había un desfile de modelos, pero los gabachos cobraban 3000 francos cfa por entrar. Al final me gané al portero y nos dejó pasar sin pagar. No vimos nada del desfile porque no nos apetecía, y fuimos a tomarnos algo al centro.
Cenamos pollo con picante. El picante de aquí no es normal, es imposible de comer, poca como un demonio, te deja sin respiración y no puedes ni hablar. Durante la cena, el camarero que iba drogado hasta las cejas, se puso pesadísimo y tuvimos que darle unos cuantos cortes, hasta que al final decidimos irnos.
Fuimos al bar Flores, que lo regenta un español y donde estaban televisando el partido del Madrid. Allí nos encontramos con otros profesores del colegio y vimos el partido juntos. De allí a la cama.

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