DIA 1
Llegamos al aeropuerto y a la hora de sacar la tarjeta de embarque nos dicen que no nos podemos ir porque el visado es para 30 días y nosotros tenemos los billetes para una fecha posterior. Carrera para arriba, carrera para abajo y al final conseguimos que nos hagan una reserva ficticia para el día que nos vence el visado, por lo que al entrar en Guinea no tendríamos problemas en el control.
Corriendo nos metimos en el avión y entre pasta con setas (adjunto foto de la guarrada) y cabezadas, después de 6 horas llegamos a Malabo.
Nada mas bajar del avión, un bochornazo, un calorazo, un agobio….
Llegamos al control, me hacen la foto de rigor, las típicas preguntitas de y pa dentro.
Esperando a las maletas me doy cuenta de que Elena y yo somos los únicos blancos que andábamos por allí.
Como siempre, mi maleta se hizo de rogar. Para salir del aeropuerto tuvimos que pasar otro puto control, en el cual nos abrieron las maletas, tocaron, rebuscaron…
Fuera del aeropuerto nos esperaba el director del colegio, la madre de Tina, su hermana, un amigo suyo y otro profesor. Cargamos las maletas en una camioneta y nos subimos detrás, con el airecito dándonos en la cara ya que el calor era insoportable.
En ese momento me di cuenta de donde estaba, en África, rodeado de selva y muy lejos de la niña de mi “futuro suegro”.
A los 3 kilómetros escasos del aeropuerto nos paró un control del ejercito Guineano. Después de mil preguntas a nuestro conductor, me doy cuenta de que no tiene los papeles encima y vamos a tener problemas para pasar.
Cuando la cosa estaba bastante tensa, la madre de Tina, bajó del coche y después de una larga conversación con los militares y una “limosna” nos dejaron pasar por fin.
El paisaje de la ciudad me resultaba familiar, muy parecido al de Nepal. Niños solos por la calle, basura y oscuridad, mucha oscuridad.
Llegamos a la casa donde vamos a vivir y…sorpresa!! A parte de tener que vivir con 4 mujeres, la casa no tiene luz en ese momento (como toda la ciudad), no tiene agua corriente, está en un barrio bastante chungo….
Entramos en la casa, colocamos las maletas y empezamos a hablar con nuestras nuevas compañeras de piso.
Nos contaron que tuvieron un robo en casa un fin de semana que se fueron a otro sitio y que tuvieron que convertir la casa en un bunker, vallando y cerrando todas las ventanas. Nos explicaron como conseguían el agua, como ducharnos (con cubos)…
Sobre las 3 de la mañana decidimos irnos a dormir. Me metí en la cama y entre el calor, la mosquitera, la música de la calle y mis comidas de cabeza me dormí sobre las 5.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario