Después de escribir en el blog nos fuimos a casa. Me pegué una siesta de 5 horas, ya que las balas y explosiones nos habían despertado muy temprano,y la tensión que habíamos pasado nos dejó rotos.
Después de la siesta, comí algo de piña, ya que no había comido nada desde el dia anterior y nos fuimos a comprar unas cervezas a la casa de al lado.
Estuvimos una hora y media mas o menos en el portal de casa y poco a poco empezó a llegar gente a hablar con nosotros, hasta que un hombre se dirigió a mi y me dijo que era alferez y que no podíamos estar ahí, que nos metiésemos en casa. Seguramente ese tio no era nadie, pero en un día como ese mejor hacerle caso.
Cené macarrones, me dí una ducha y me metí en la cama. A los 10 minutos de estar en la cama comenzamos a oir helicópteros y unos cuantos disparos, pero pronto acabaron y tuvimos una noche tranquila.
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